
Nuestros dirigentes pueden hacer las cosas bien, favoreciendo el avance de la sociedad de la información y el enriquecimiento tecnológico y cultural de la sociedad, como en el caso de Australia:
El gobierno australiano ha informado de la construcción de una gigantesca red de fibra óptica, de titularidad pública, que dotará al 90% de los hogares y empresas del país con 100 megas de velocidad de descarga de banda ancha. El 10% restante sin cobertura tendrá acceso a redes inalámbricas de hasta 12 Mbps. La construcción de la Red costará 23.000 millones de euros y creará 37.000 puestos de trabajo según las estimaciones.
O las pueden hacer mal, poniendo en los cargos de máxima responsabilidad a personas que han demostrado en el pasado su total incomprensión de la situación actual en lo que a Internet se refiere, como nuestra recién estrenada Ministra de Cultura:
A pesar de los esfuerzos de la sociedad civil por plantear iniciativas que pongan las bases para acelerar la superación de la crisis, el presidente del Gobierno se empeña en tratar de limitar, cercenar y criminalizar el derecho constitucional de los ciudadanos a acceder a la cultura y de aprovechar los avances científicos y tecnológicos para la mejora de su calidad de vida.
España va bien, vamos apañaos.


Ingeniero técnico en nosequé, que se gana la vida diseñando y escribiendo cosas de poco valor, tanto aquí como en 



